22-05-09 The Mill Club
Julio García Robles
En el duro trabajo de campo, en el estudio y la divulgación de la naturaleza juegan un importante papel las personalidades de fama y prestigio reconocido; gracias a ellas los proyectos de desarrollo social de muchas ONG y asociaciones pueden llegar a un público más amplio y obtener más respaldo, y con ello sus mensajes de paz, solidaridad y conservación. Cabe destacar el trabajo de artistas como Alejandro Sanz en Greenpeace, Antonio Orozco, Jarabe de Palo, Mala Rodríguez o La Mari, de Chambao en diversas ONG; o el mismo Antonio Banderas con el lince ibérico; y también de la excepcional cantante Virginia Maestro (LABUAT) como la “mamasita” de Sara, una cachorra de jaguar robada trágicamente a la naturaleza y decomisada por las autoridades colombianas.
Así Virginia, o Viki como prefiere que le llamen sus amigos, apoya uno de los proyectos de desarrollo y conservación de la ONG de Desarrollo EDC Natura – Fundación Omacha: Sara, la Tigresa del Orinoco. Un programa de desarrollo sostenible que contempla la ayuda a la población local (especialmente a la mujer trabajadora) y, a la vez, la protección de los ecosistemas de la Orinoquía colombiana. Sin olvidar la rehabilitación de Sara en su medio natural y el abordamiento de la problemática de los grandes carnívoros y la población local de estas zonas deprimidas.
Y tras un exitoso concierto en The Mill Club (Valencia), y después de esperar a que la solicitada cantante atendiera al numeroso público que la esperaba, gustosa nos atendió en su camerino, para contarnos sus inquietudes...
-Virginia, en primer lugar felicitarte por tu actuación, has estado magnífica y tienes un público entusiasta que te sigue a todos lado...
-¡Gracias! Siéntate aquí conmigo, ¿cómo está mi tigresa?
-Bien, magnífica, es una cachorra sanísima, ha crecido muy fuerte, ahora le hemos cambiado el recinto por uno más grande y estamos estimulando sus instintos para que cuando sea liberada tenga el mayor número de oportunidades para sobrevivir. Hemos podido hacer muchas cosas en la Reserva, cuando la visites ya verás. Pero bueno, está todo tan complicado y cada vez parece que se complique todo más... Viki, ¿cómo ves este mundo está perdido con el cambio del clima, las desigualdades, las guerras... como auguran muchos? ¿Te preocupa?
-A mí me preocupa un poco lo del cambio climático. Es cierto que lo del cambio climático viene anunciándose ya hace tiempo. Y yo, personalmente, cada vez que lo pienso, por que tampoco vivo obsesionada con ello; pero cada vez que lo pienso, sí me da miedo. Por que sí se ve venir... pues un poco de caos ¿no? En ese sentido, la naturaleza y todo en general, y afecta a todo ser viviente: a nosotros, a los animales, a todos, nos afecta a todos. Y en cuanto a las guerras, pues ahí no me quiero ni pronunciar.
-Te hemos visto luchar y sobrevivir, en TV, a la jungla humana. ¿Influirá en tu personalidad y en tu trabajo dicha experiencia?
-Por supuesto, ha influido desde el primer día que salí a la calle. Desde que salí. Y me ha fortalecido mucho como persona, me ha ayudado a tener las ideas mucho más claras, ya las tenía, pero a tenerlas más claras aún. Y me ha ayudado a tener mucha más fe en mí misma y a creer, por encima de todo, que la música está en mí y no puedo renunciar ella, ni a mis sueños, ni a compartirla con la gente.
-¿Qué destacarías con cariño de tu paso por la Academia?
-Al público, a toda la gente que me ha dado su cariño, que ha cogido en un momento dado el móvil para votarme... siempre, siempre estaré en deuda con todas esas personas.
-Ya casi te hemos encasillado en el mundo blues-jazz. ¿Se basa en ello tu proyecto LABUAT o está abierto a diversas influencias y/o tendencias musicales?
-Hombre, Labuat es un proyecto en el que se reflejan todas las influencias musicales, no sólo el blues o el jazz, si no todo lo que me ha venido acompañando desde que soy muy pequeña... y son más estilos musicales. Lo que pasa es que, bueno, yo espero que en un segundo disco el estilo se vaya definiendo más, yo creo que el primer disco de Labuat es una carta de presentación de todos los gustos musicales, no solo que me han acompañado a mí, sino a The Pinker Tones y a Risto Mejide también.
-Eres de Linares, tierra bella de Jaén, como mi familia; y ahora resides en Madrid; dime, ¿es tan agotadora e inquieta la nueva vida a la que te enfrentas?
-Agotadora... No, a mí me gusta mucho estar agotada y ahora lo estoy, gracias a Dios o a quien sea. Estoy muy contenta por que no paro, entre la promoción y los conciertos estoy teniendo mucha actividad y yo creo que el ser humano necesita tenerla para sentirse realizado, y yo ahora mismo lo estoy consiguiendo... y bueno, sí que es cierto que, en fin, hay una gran diferencia de Linares, o Córdoba o Sevilla que son las ciudades andaluzas en que he vivido, a Madrid; que hay muchísima actividad, sales a la calle y se nota mucho, mucho estrés, mucho... no sé, va todo muy rápido. Es muy diferente pero me gusta mucho.
-¿Temes perder tus raíces en la vorágine pop y de la fama?
-No. Me considero una persona con las ideas muy claras, y a nivel personal la verdad es que me cuesta pensar que pudiera cambiar por que sigo siendo igual... con otras experiencias que te van marcando y te van haciendo más persona. Pero eso le pasa a todo el mundo. Y musicalmente lo dudo que vaya a cambiar, lo único que estoy intentando hacer, día a día, es culturizarme más musicalmente, pero dudo que vaya a cambiarme de gustos musicales, en realidad no, no.
-Tu mascota preferida, dicen, es el perro... Me han dicho que tienes uno precioso, ¿no estará celoso de Sara?
-Sí, bueno, tengo una perrita, Fibi, que me regalaron hace un año y que la están cuidando mis padres, por que yo entre tanto trajín no puedo y mejor en Sevilla. Y bueno, espero que no se ponga celosa.
-Sara, ¿qué te parece este proyecto? Desarrollo sostenible ¿Pensaste alguna vez que tendrías un jaguar en el Orinoco?
-La verdad es que nunca me lo imaginé, pero si te digo la verdad, a lo largo de mi vida siempre he querido participar mínimamente en una labor, pues eso, sin ánimo de lucro ni nada, simplemente pues no sé, si puedo prestar mi nombre o ayudar, o hacer lo que sea para labores tan bonitas y tan hermosas como las que hacéis vosotros, pues...¡jolín! Me siento muy agradecida por formar parte de eso, aunque sea un poquito.
-Cuéntanos, ¿cómo ves todos estos esfuerzos y trabajo de las diferentes ONG que trabajan en lugares tan distantes y lejanos?
-Pues lo admiro mucho y, si te digo la verdad, me gustaría en algún momento de mi vida aparcarlo todo e irme a participar de esto, por que creo... bueno creo no, es que lo admiro muchísimo, creo que es maravilloso y creo que fortalece el espíritu interior de cualquier persona.
-Como amante de la música... ¿Qué le dirías a los más jóvenes?
-Que se informen, que no se ciñan sólo a lo que más suena, que busquen... en grupos nacionales e internacionales hay mucha música buena y hay muchos estilos en los que investigarán y encontrarán todo un mundo diferente que desgraciadamente no suena demasiado.
¿Y como amante de la naturaleza?
-Como amante de la naturaleza pues que, a los que puedan y tengan tiempo, que la disfruten y que la compartan con las personas, que eso es muy hermoso.
La noche se acaba, la tertulia es grata, pero tenemos que dejar ya el local... Viki, ¿algo más que añadir?
-Gracias por esta entrevista, muchas gracias por todo y, en fin, espero que nos veamos por los conciertos, por la naturaleza, por donde queráis...
¿Por el Orinoco?
-En el Orinoco... ¡cuando pueda ser!
Para despedirnos, agradecer a Virginia su amable atención; con su ayuda, que significa un nuevo apoyo al programa de desarrollo social y de conservación de la Orinoquia colombiana llevado a cabo por EDC Natura-Fundación Omacha, esperamos poder dotar a Sara de una nueva vida y dar a la especie una nueva oportunidad de sobrevivir a la extinción.
Más información